Leo en el blog de Javi Moya un curiosa metáfora sobre el maltrato de los animales y las corridas de toros. No he podido evitarlo y he dejado mi comentario a raiz del cual me he dado cuenta de que podría ser un buen tema para nuestros careos.
Les reproduzo mi opinión al respecto.
Siglo XXI. Sociedad “civilizada y cosmopolita” (sí, sí, esa que estando en la playa tomando el sol mira impasible como 20 imigrantes desfallecidos intentan llegar a la arena. O mejor aún, esa que se encandaliza de que su hijo juegue a un videojuego violento pero que le deja, por poner un ejemplo, ver las pelis de Van Damme o Stallone).
Tan guapos, tan educados, tanto ingeniero “de-lo-que-sea”, tan atentos, tan… esta sociedad (y perdonadme la expresión) tan “gilipollas”
Vamos de que somos la leche, y luego nos divertimos torturando animales. ¡Ole esa civilización!. Sí señor, mantengamos la tradición, pues como tal hay que mantenerla. Pues nada oye, yo propongo que se siga (mas bien restaure) la tradición de llevar un sable colgado de la cintura (es una tradición, y como tal, hay que mantenerla y que coño, a mi me gustaba esa tradición. Pero espera espera, que me estoy exaltando y “hay que guardar las formas”, que somos muy cosmopolitas y muy civilizados.
¡Ah! se me olvidaba que claro, crear sables para 40 millones de personas no es tan rentable como la compra-venta de toros, la organización de corridas (en las que se venden desde cocacolas en lata [a diferencia de los conciertos donde no dejan introducir las latas, supongo que aqui nadie tirará la lata contra el toro] a almohadillas para que el personal no se lastime sus posaderas (culo) pasando por abanicos y demás parafernalia mercantilista.
Saludos
A lo largo de día Koffu pondrá su opinión al respecto, y espero ustedes también dejen la suya.
Dagor
Bueno, efectivamente, este tema me parece idóneo para nuestros careos... es en extremo controvertido, pues sin necesidad de tener que bucear mucho por el origen del conflicto... encontramos cuestiones tales como qué es lo que definimos por cultura; las condiciones que tienen que cumplirse para mantener una costumbre más o menos arraigada; y, como no, también la valoración de esa mezcolanza de crueldad, admiración y morbosidad que rodea al popular 'espectáculo'.
Antes de entrar a hablar sobre este tema diré que estoy en contra de los toros.
A pesar de lo cual, no dudo que habrá personas que aún estén más en contra que yo. Me explicaré... otros habrá que sean convencidos activistas y les hierva la sangre cuando se habla de este tema. Sin embargo, yo guardo mis puntas de indignación para otros temas que, sinceramente me conmueven más. El que, por ejemplo, cada minuto que yo paso aquí escribiendo, y vosotros leyendo, mueran 13 niños de hambre en este malhadado mundo, es una de ellos. Y aunque estoy en contra del maltrato y la crueldad con los animales, me toca el alma... pensar que mis semejantes, personas como yo mueran porque no tienen qué llevarse a la boca o qué beber. Esta me parece un asunto de inquidad... detestable.
Bueno, en cuanto al tema que nos ocupaba... los toros ¿Son cultura? en mi opinión, si... es innegable que forman parte del acervo cultural de España, pero también considero que es una costumbre que hay que erradicar, por lo menos en lo tocante al climax de la fiesta, la muerte del animal. Asumiendo que es imposible eliminarla de un solo golpe, he aquí que considero que habría que adaptarse al modelo de las corridas portuguesas, el eternamente citado ejemplo, en donde los toros salen con vida de la plaza... siendo esta la mejor-peor de las soluciones a medio plazo.
Argumentos tales com que las costumbres son costumbres y no se pueden cambiar asi como así... no me valen. Si me pusiera en la piel de una extranjero que observase mi cultura, estos actos me resultarían detestables, como por ejemplo a mi me parecen deleznables otros (la ablación, lapidación, etc)por mi educación y la conciencia sobre los derechos humanos que se respira en mi sociedad (para algunas cosas). De modo que, en tanto que yo critico esas manifestaciones de cultura, me parece que no se puede admitir que "todas las expresiones de cultura", por serlo (aunque sean de la propia) son intocables.
En cuanto al caracter moral de la fiesta... me inclino a pensar que el aficionado taurino no disfruta con la crueldad implicita (que es lo que nos pone a tantos en contra). Pienso que su visión, está basada en otros valores... como el "arte de torear" y el hacerlo bien, "las buenas estocadas" que matan al animal en el acto, etc... Todo ello condimentado con una dosis de cierto nerviosismo porque torero y astado se enfrentan, al estilo del circo, a la muerte... ante sus ojos (bien es cierto que con desiguales posibilidades).
Partiendo de la base de que quien es cruel con un animal, lo es con todo ser viviente, no quiero pensar que el espectador taurino es esencialmente cruel, sino que... sencillamente no incluye dentro del salvajismo a este espectáculo. Y esto es algo que sin duda... le ha sido inculcado de esta manera. Por ello, la mayor parte del público, puede verse que: o bien sobrepasa cierta edad y mamó las ideas de otras épocas pasadas... o bien, es más joven pero se ha criado en un ambiente en donde las antiguas formas de pensar siguen vigentes.
Pues veo que esto ya empieza a tomar unas magnitudes excesivamente considerables, disculpen la parrafada, bueno LAS parrafadas.
Koffu.






