EL TENIENTE GUSTL
Ha caido en mis manos un pequeño librito... un cuadernito minúsculo de apenas sesenta páginas que es un tesoro, El teniente Gustl (Acantilado, 2006). Es un monólogo interior fantásticamente escrito por Arthur Schnitzler allá en los albores del siglo pasado. En esta narración que no se puede abandonar hasta que se acaba, las palabras vuelan como lo hacen los pensamientos en nuestra cabeza, rápidos, profundos, fatalistas y optimistas a veces, cobardes, estúpidos, valientes, banales, absurdos... que para algo están en nuestra cabeza y somos sus dueños, para hacer con ellos lo que en gana nos venga sin rendir cuentas a nadie.
Estaba en una libreria de Bilbao y al abrirlo por la primera página para curiosearlo, ya me había enganchado y no hubo remedio más que rascarse el bolsillo.
Aquí os voy a dejar un fragmento por lo de siempre, por si os pica la curiosidad. Abrí el libro y me encontré con esto:
"¿Cuánto tiempo más durará esto? Debo mirar el reloj... aunque tal vez no esté bien en un concierto tan serio. Pero ¿quién se dará cuenta? Si alguien me ve, es porque pone tan poca atención como yo, y ante él no debo avergonzarme... ¿Apenas las diez menos cuarto?... Es como si llevara tres horas en el concierto. No estoy acostumbrado a estas cosas... ¿Qué están tocando? Tengo que ver el programa... Ah, si: ¿un oratorio? Pensé que era una misa. Esas cosas sólo salen bien en la iglesia. Además, la iglesia tiene la ventaja de que te puedes ir en cualquier momento... ¡Si al menos tuviera un asiento junto al pasillo!... Vamos, paciencia, paciencia, ¡también los oratorios se acaban! Tal vez todo esto sea estupendo y yo simplemente no esté de humor (...) ¡Claro que sí! ¡Bravo!, ¡bravo!... Si, aplaudamos. El que está junto a mi aplaude como un demente. ¿De verdad le habrá gustado tanto? (...) ¡Si al menos pudiera ver bien a la chica del palco! Me gustaría pedirle los binoculares al que está junto a mí, pero es capaz de matarme si interrumpo su devoción..."
(traducción de Juan Villoro)
Koffu

Hola, me llamo Koffu, pero también Dagor. Como sospechas, sufro de
ambivalencia, soy un ser bipolar, llámalo como quieras. Por eso normalmente hablaremos así, es decir, por los dos. Tenemos una media de dos décadas de existencia y por supuesto, aunque en ocasiones especiales coincidimos, diferimos en los gustos en general. Sobrevivimos en la bonita Iberia, a veces al norte, a veces al sur...






nuevestrellas dijo
muy bueno, ahora me has dejado con las ganas de seguir leyendo... que le vamos a hacer.
Besos
14 Julio 2006 | 10:55 AM