Durante mis vacaciones siempre aprovecho para leer los libros que más atención requieren. Esto es, los más largos. Este verano he leído unos cuantos, de entre los que quisiera destacar ahora Yo, Claudio de Robert Graves (muero por leer la segunda parte, Claudio el dios y su esposa Mesalina) y que más de uno ya habrá disfrutado leyendo o siguiendo la serie (he aquí el eterno problema de reseñar clásicos tan conocidos).
Lo cierto es que le tenía bastantes ganas al libro desde que vi la obra de teatro homónima con Hector Alterio y Encarna Paso, basada en esta fingida autobiografía. Un diálogo magnífico en tono de confidencia, desinhibido y a veces socarrón entre este tullido emperador con aspiraciones de historiador republicano, y el lector.
Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico esto-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestaros todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes, amigos y colaboradores como "Claudio el Idiota", o "Ese Claudio", o "Claudio el Tartamudo" o "Cla-Cla-Claudio" o, cuando mucho, como "El pobre tío Claudio", voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida...
Claudio nos cuenta la historia de su vida, de cómo sobrevivió a todos sus parientes en tiempos convulsos para el gran Imperio Romano, llegando a convertirse en emperador.
Querido Claudio. He conocido listos que se fingían tontos y tontos que se fingían listos. Pero eres el primer caso que he visto de un tonto que se finge tonto. Te convertirás en un dios.
Si bien, son muchos los historiadores los que pusieron el grito en el cielo, y alabaron la imaginación Graves al narrar los acontecimientos que rodeaan al “asalto” al poder y la aniquilación del espíritu republicano por la familia Julia... tras su lectura, se aprecia que la magnifica ambientación, las motivaciones y la presencia de los personajes dotan a esta historia de la más palpable realidad y vigencia.
Pero yo vivía en el corazón de la manzana, por decirlo así, y se me perdonará si escribo más acerca de la putrefacción central que acerca de la parte exterior, todavía intacta y fragante.
Por esto... permitidme que os la recomiende.
Koffu







Yo me vi la serie de televisión, y la verdad es que estaba bastante bien.
Leí los dos libros después de ver la serie.
La serie también la compré. Cada cierto tiempo vuelvo a visionarla, y sigo gozando con la teatral y estupenda puesta en escena, con los personajes, y con sus agudos dialogos.
Los libros los leí, como he dicho, depués de ver la serie, y al cabo de un tiempo, los volví a leer. Al igual que con la serie, la gozada fué la misma. Robert Graves supo como acercarnos a esa historia de Roma, presentándola desde un ángulo humano y familiar, que te hace involucrar en lo que ocurre en cada una de su páginas, como si formaras parte de ella.
Me uno a tu recomendación, Koffu.
Abrazos para los dos.